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Editorial Julio 2008 Imprimir E-Mail
Escrito por Impacto   

Somos conscientes que la mayor necesidad que tiene el mundo es la espiritual. Hay una gran crisis por todas partes a pesar que el mundo está lleno de religiones, de credos, de filosofías; hay un enorme vació en el interior de cada hombre que no ha podido ser llenado a través de la religión, los credos; las filosofías o el humanismo, ni de otras cosas, como los placeres, los vicios, el afecto familiar, los cuales no pueden llenar ese vacio, porque ese vacio sólo lo puede llenar la presencia del Dios todopoderoso.

Por mucho que el hombre se afane, vaya de un lugar a otro y haga diferentes esfuerzos, es imposible que su corazón sea libertado o edificado, sino es mediante la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo y el Evangelio. Se está predicando por todas partes precisamente porque ese fue un mandato que el Señor le diera a la iglesia de “id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”; pero muchas personas, por diferentes situaciones, se ven impedidas para venir al Señor, se sienten atadas, encadenadas, comprometidas por otras cosas.
Algunas personas son tratadas por la humanidad como si fueran intocables, como si fueran el desecho de la humanidad, pues han caído en lo más profundo del pecado, en la depravación, la inmoralidad, los vicios; la gente no quiere bregar con ellos, no quieren acercarse, no quieren ayudarlos a que salgan de esa condición, porque consideran que ya no tienen arreglo, que no hay solución, no hay medicina, no hay mejoría. Hermanos quiero decirle que aunque las personas que han caído en esta condición estén excluidas por el resto de la humanidad no están excluidas de la misericordia y de la gracia de Dios, quiero decirle que para la misericordia de Dios no hay barrera, no hay frontera, ni dificultades que puedan impedir su salvación.
Si usted quiere le abre el corazón y le clama; Él le responderá, llegará a su vida no importa cuál sea la condición en la cual se encuentre para Dios no hay barrera, no hay obstáculo, no hay imposibles, Dios puede sanarlo, puede hacer un milagro, puede libertarte de la droga, la prostitución, la inmoralidad, puede sacarte de la desgracia, de la miseria. Él vino a darnos una vida mejor.

 

Rev. Gustavo Martínez, Presidente del M. M. M.