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LA GRAN RECONCILIACIÓN Imprimir E-Mail
Escrito por Impacto2   
viernes, 12 de febrero de 2010
Rev. Gustavo Martínez G.Al hablar de reconciliación, pensamos también en una enemistad; a veces los hombres se enemistan y luego se reconcilian. Mas la reconciliación del hombre con Dios es tan sublime que tenemos que llamarla LA GRAN RECONCILIACIÓN.

Pocas palabras hay tan llenas de significado como la palabra reconciliación. Ella nos habla de la amistad que comienza sobre bases más firmes de buena voluntad, que marca nuevos rumbos para el futuro. La reconciliación es como un nuevo programa de relaciones, de experiencias y metas. Cuan necesitado está este mundo de hombres reconciliados, que emprendan una nueva jornada de trabajo y progreso a la sombra bienhechora de una misma bandera de paz.

La reconciliación es fuente de amistad, de felicidad y de paz. La reconciliación nos acerca, nos une, nos inspira, allana caminos, borra fronteras, destierra egoísmos, olvida afrentas, perdona y redime. La reconciliación es un imperativo del momento actual, para nadie es oculto que vivimos momentos difíciles, quizá los más críticos y decisivos de la historia. Momentos de tensiones, de conflictos nacionales e internacionales, de guerras, de rivalidades, de odios de carácter racial o político. Hoy es urgente la reconciliación, pero no solo humana sino sobre todo ante nuestro Dios. Ya que solamente en la medida en que la criatura se reconcilie con su Creador, ha de reconciliarse con sus semejantes.

Fue en el huerto del Edén en donde se rompieron las relaciones entre Dios y el hombre, y este se constituye pecador y enemigo de su Creador. “El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”, Romanos 5:12. El resultado de toda enemistad, es el mundo que nosotros conocemos donde sólo reina el caos, y la vida se hace cada vez más difícil y sin valor. Todo esto no es la obra de Dios sino del hombre.

En Romanos 3:10-18, la Biblia nos presenta la rebelión del hombre contra Dios. “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos”.

Recuerda querido amigo que espiritualmente eres un ser eterno y un día estarás en la presencia de Dios dando cuenta de lo que hiciste en este mundo, sea bueno o malo. Cristo te ama y no quiere que tu vida se pierda sino que puedas estar con Él. Abre la puerta de tú corazón a Dios y acéptale como tu único Salvador y Él borrará todos tus pecados. Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”, Juan 14:6.