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GLORIOSA PRIMERA CONFRATERNIDAD EN LA ZONA 1 DEL ECUADOR |
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Escrito por Impacto2
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jueves, 04 de marzo de 2010 |
 Un glorioso comienzo de año se vivió por la Primera Confraternidad de la Zona 1, en Ambato, provincia de Tungurahua, en donde se contempló la presencia del Espíritu Santo de Dios, que desde el inicio hasta la despedida transformaba el ambiente volviéndolo especial, quebrantando hasta el más duro corazón y obrando de una manera preciosa con todos los presentes, ¡Aleluya!
Esta gloriosa actividad se llevó a cabo desde el 22 al 24 de enero en el local de la Iglesia de Ambato ubicada en Av. Los Incas # 0725 y Molletambo, diagonal al parque Juan Benigno Vela, la misma que contó con la asistencia de un precioso grupo de pastores y hermanos de la zona. Estuvieron ministrando la Palabra de Dios el Rev. Wilmer Santiana, Presbítero de Zona y Oficial Nacional; Rev. Custodio Mejía, pastor de la Iglesia de La Bota en Quito; y el Rev. Willinton Arroyo, pastor de la Iglesia en Guaranda.
 La Palabra corrió como un río ministrando a cada una de las vidas a través de los distintos temas tratados por los expositores de la misma. Las dos preciosas enseñanzas dadas por el Rev. Wilmer Santiana el sábado y el domingo en la mañana fueron de gran impacto para los asistentes, la primera recordándonos las bases de santidad y sana doctrina que llevamos en esta Obra y la segunda un exhaustivo estudio sobre la caída de Luzbel, además de ellas impartió una preciosa enseñanza a los pastores y colaboradores en su reunión.
En las noches Dios ministró de manera muy especial. El viernes el Rev. Willinton Arroyo habló sobre cuál es la perfecta voluntad de Dios para nuestras vidas bajo el tema: “Hágase tu Voluntad”, usando el texto de Mateo 26:42.
El sábado cerrando con broche de gloria, el Rev. Custodio Mejía predicó con el tema: “Libres para servir”, basado en el libro de Éxodo 14:8-15. Nos confrontó con la necesidad de dejar las cosas, pensamientos, actitudes o sentimientos que hay en nuestras vidas, aquellas que nos estorban e impiden servir a Dios. Después del mensaje el pueblo no se hizo esperar ante el llamado del Espíritu Santo, rindiéndose al servicio del Señor. ¡Dios les bendiga!
 
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