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CONFESANDO FORTALEZA Imprimir E-Mail
Escrito por Impacto   
miércoles, 03 de septiembre de 2008
“Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy” Joel 3: 10
Cuando la fortaleza humana se manifiesta en el reino espiritual, ésta se torna en debilidad. El poder humano, el vigor humano es fuente de flaqueza, de fragilidad en la vida del espíritu. Sansón dejó que lo humano, lo carnal se mezclara con la unción sobrenatural del Espíritu Santo; y esto lo llevó a su propia ruina. Confundir el poder de la unción del Espíritu Santo con la fortaleza humana, es fuente de dolor y sufrimiento en la obra de Dios, el autoritarismo humano suplante la autoridad espiritual, la posición sustituye la elección divina.

Isaías declara: “¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo levanta; como si levantase la vara al que no es leño! Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará debilidad sobre sus robustos”, (Isaías 10:15,16).

Sin embargo, cuando dejamos que fluya la presencia y el poder de Dios a través de estos simples instrumentos que somos, el vaso de barro deja resplandecer el tesoro que Dios le ha confiado, entonces lo humanamente débil puede decir: “Fuerte soy”.

Pablo vivía envuelto en ruego y oración delante del Señor para que éste le quitase aquella debilidad; la cual no era una debilidad moral ni espiritual, sino física, el Señor le reveló: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”, 2 Corintios 12:9. El Señor le mostró que el ministerio no dependía de su propia fortaleza física o humana, sino de la gracia. Por ello Pablo gritó: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”, 2 Corintios 12:9.

“Diga el débil: fuerte soy” ¡Dígalo amado ministro! ¡Confiéselo querido hermano! En Cristo soy fuerte. Estos son días de vivir fortalecidos en el poder de su fuerza (Efesios 6:10). Confiese ante Dios su debilidad y podrá proclamar ante el enemigo: “Fuerte soy”.

 

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