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“EL JUSTO ANTE LA PRUEBA” | “EL JUSTO ANTE LA PRUEBA” |
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| Escrito por Impacto | |
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“En Jehová he confiado... Porque he aquí, los malos tienden el arco... para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?, Salmos 11:1-3. Este Salmo es de David; en la vida de este salmista se presentan diferentes cuadros y situaciones a lo largo de toda su vida. Estos cuadros son idénticos a los de la vida del creyente, sea rico o pobre; por lo tanto no estamos exentos de pasar por aquellas mismas situaciones por las cuales pasó David.
No faltarán las tentaciones, persecuciones y las pruebas. El que no quiere pasar pruebas, ni tentaciones y quiere mantenerse firme y seguro en quien ha creído, demuestre confianza. ¿A qué Señor estás sirviendo? ¿Dónde está puesta tu confianza?
El salmista menciona los recursos del justo, cuando llegue la prueba. Solo me limitaré a tres de ellos, primero la confianza, segundo la oración y tercero la presencia de Jehová. Los tres recursos son indispensables para que nosotros seamos vencedores.
Los versículos 1 al 3 contienen el relato de una tentación, la desconfianza. David fue tentado a desconfiar, esto le causó un gran desasosiego, pero en el verso 1, él señala “En Jehová he confiado” está en pretérito perfecto. Quiere decir que en el pasado llegó la prueba y confió en Jehová y se mantuvo a lo largo del tiempo en esa confianza. Si perdemos la confianza le estamos dando a Satanás la ocasión para que él tome el mando de nuestra vida. Dice el verso “En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma: escapa al monte cual ave?
Satanás viene con su astucia para provocar en ti desconfianza y recurre a sus artífices y tantos medios para que el creyente flaquee en su confianza, desfallezca en la fe, y usa a quien tenga que usar.
En el caso de Nehemías, lo encontramos en la corte del rey ofreciendo su servicio como copero. A éste le llegó la noticia de la grande ruina de Jerusalén y de la aflicción de sus hermanos judíos. Esta situación provocó en Nehemías grande aflicción y llanto, al punto que su rostro cambió y se mudó.
Este era el preciso momento cuando Nehemías debía presentarse delante del rey a llevar la copa, sin lugar a duda no era bueno que él se presentara al rey en ese estado de ánimo tanto físico como emocional.
El rey inmediatamente detectó que Nehemías no estaba en la misma actitud y esto se podía interpretar como que se estaba tramando algo contra la vida del rey.
En el capítulo 6 del libro de Nehemías, él estaba en la reconstrucción de los muros de Jerusalén. Algunos se unieron y habían conjurado para impedir que Nehemías terminara la misión. Allí estaba Sanbalat, Tobías y Gesém el árabe, pero no solamente esos samaritanos fueron los que se revelaron para estorbar el trabajo, sino que hasta algunos de los judíos se aliaron con ellos.
Sanbalat recurrió hasta cinco veces para invitar a Nehemías a llegar al campo de Ono, pero la respuesta de Nehemías era: “Tengo un trabajo grande que realizar no puedo abandonar la obra”. Como sus invitaciones no fueron aceptadas, entonces recurrió al hijo de un amigo de Nehemías, el cual pasaba como profeta. Este le dijo a Nehemías que su vida estaba en grande peligro, por lo tanto le aconsejaba; y le invita a esconderse en el santuario, pero Nehemías como hombre de Dios su confianza la tenía puesta en Jehová.
En el caso de David eran sus amigos quienes le decían huye al monte cual ave. Allí estaba la tentación de la desconfianza, y él continuaba diciendo; “En Jehová he confiado”, y tú amado hermano ¿En el tiempo que estamos pasando seguimos confiando en Jehová? Los presagios en cuanto al orden económico, político, social, todo lo que tiene que ver con los pueblos, todo está cambiando. La hora de prueba llega, pero lo importante es saber en quién hemos creído.
El justo Job afligido por la enfermedad estaba sentado y se rascaba con un pedazo de teja, pero lo único que le quedaba cerca era la esposa y allí Satanás prendió maldad en el corazón y la mente de ella. “Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete” (Job 2:9). Job siguió confiando en Jehová, llegaron amigos, y qué clase de amigos. Tengamos mucho cuidado, muchos aparentan ser amigos y nos dan la estocada, pero en Jehová hemos confiado. La confianza en Dios es indispensable para apoyar a nuestra fe para que siga esperando en Jehová. El salmista dice: “Porque he aquí, los malos tienden el arco, disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón”, Salmos 11:2. No fue solamente con Nehemías; ni fue únicamente con Job, sino que el diablo usó a los sacerdotes y fariseos para llevar a Cristo a la cruz del calvario. Allí se burlaban, y esa burla no salía de un patriotismo o nacionalismo, aquella burla era realmente la incitación del diablo. Satanás se atrevió con el Hijo de Dios, Jesucristo ¿No se atreverá con cada uno de nosotros?. Tenemos entonces hermanos que mantenernos en guardia porque el diablo no duerme y anda como león rugiente. Así como Cristo no cedió sino que se mantuvo firme, creyendo en su Padre, así nosotros tenemos que mantenernos firmes ante el asedio, ante las pruebas y ante la burla. En el verso 3 dice “Si fueren destruidos los fundamentos”, los fundamentos de Dios son firmes, eternos, y en la tierra, ni en el cielo hay quien los invalide, violente, ni tampoco los remueva de su lugar. Si en el justo hay convicción, fe, un esperar, una creencia, dado que estamos en un desierto y no estamos en el cielo, no podemos esperar estar libre de toda contaminación. La contaminación nos rodea, pero nosotros somos como el lirio que en medio del lugar pantanoso mantenemos la blancura y el olor de Cristo. En un ambiente de mal olor tenemos que perfumar. Hay algunos que cuando la confianza le falta le echan la culpa a Dios de todos los males que le vinieron. El darle la espalda a Dios acarrea juicio porque el pecado da origen al pecado y esto mina nuestro cuerpo. Satanás desea acabar con el hombre porque sabe que para él no hay esperanza de salvación.
Continúa el versículo 3 diciendo “¿Qué ha de hacer el justo?”. Si pensamos racionalmente, el justo no puede hacer nada, pero hablando espiritualmente sí podemos porque los recursos de la fe van más allá de esa confianza. Es entonces que en medio de la prueba, en medio de la tentación, cuando el pecado nos asedia para sacarnos de la Roca inconmovible de los siglos, es que el justo recurre a la oración. La oración pone en movimiento a Dios en favor del creyente, la oración hace posible cosas en nuestra vida. Es el combustible para la fe del justo para seguir batallando contra las asechanzas del maligno.
“La oración eficaz del justo puede mucho”, Santiago 5:16. Así que no tenemos que salir corriendo ante el intento de Satanás de destruir los fundamentos, al justo solo le resta orar, porque la oración cambia todas las cosas. En el verso 4 dice: “Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres”. El salmista ante la tentación de desconfiar en la protección divina, pone el asedio de aquellos amigos que le decían: huye al monte cual ave. David en varios de los Salmos usando la metáfora del ave se comparaba con muchas aves que ante el peligro inminente volaban a la espesura del monte; eso era lo que querían, que David huyera al monte para que el enemigo allí acabara con él, pero su confianza estaba puesta en Dios. Su confianza le lleva a expresar “Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres”. Así que como Jehová está por encima de todo, pues allí estaba la presencia de Jehová. La presencia de Jehová llena y alcanza todo, por lo tanto está atento a sus hijos, porque somos justos. Jehová está en su templo para darle una explosión de la presencia de Dios. Abra su corazón, derrame su alma delante de Él y Dios llenará tu vida.
La visitación de Jehová y su presencia fortalecen nuestro espíritu, revitaliza nuestra fe. La confianza puesta en Él nos hace sentir como gigantes porque Satanás no puede con la presencia de Jehová. Porque si Dios es por nosotros quién contra nosotros. La presencia de Jehová rejuvenece, es medicina para el cuerpo y para el alma. Reclama la presencia de Jehová para tu vida, para tu iglesia, para la comunidad. Es la presencia de Dios la que necesitamos, no son los bienes materiales los que nos llenan, levantemos nuestra mirada al cielo, busquemos e invoquemos su presencia.
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